«Porque una película puede enseñar más que un libro de texto (si sabes cómo mirarla).»
El aprendizaje no entra con sangre; entra con emoción. Un alumno puede olvidar la fórmula de la velocidad, pero nunca olvidará cómo se sintió cuando el DeLorean alcanzó las 88 millas por hora. Si les haces sentir, les harás aprender.
Estamos en guerra contra la frase «hoy no vamos a hacer nada, hoy vamos a ver una peli». El cine en el aula no es una niñera. Es una herramienta pedagógica de primer nivel que merece respeto y análisis.
Nuestros alumnos son nativos visuales. Hablan en reels y stories. Luchar contra las pantallas es una batalla perdida. En DidacCine, convertimos la pantalla en aliada. Usamos su lenguaje para explicar el nuestro.
No nos interesa que un alumno memorice la fecha de la Revolución Francesa. Nos interesa que vea Los Miserables y entienda el hambre y la injusticia. Buscamos despertar el Pensamiento Crítico.
Platón vive en Matrix. La ética de Kant vive en Batman. Si una película de superhéroes sirve para explicar un dilema moral profundo, es material académico válido.
Que sea divertido no significa que sea superficial. Nuestras unidades didácticas están diseñadas por expertos. Detrás de cada juego hay objetivos curriculares reales.
El conocimiento no debería tener un muro de pago. Creemos que un profesor rural merece el mismo material que uno de élite. El cine es de todos; la educación también.
En un mundo de Fake News, enseñar a «leer» imágenes es vital. Enseñamos a mirar detrás de la cámara, a entender el montaje y la intención del director. Formamos espectadores conscientes.
Ninguna asignatura es una isla. La ciencia tiene ética, la historia tiene economía. El cine es el arte total que lo une todo. Enseñamos de forma transversal porque la vida es transversal.
Nuestro enemigo número uno es el aburrimiento. Un cerebro aburrido se apaga. Un cerebro estimulado brilla. Prometemos no ser nunca aburridos.