Diciembre de 1914. El frente occidental está estancado en el barro y el frío. Soldados alemanes, franceses y escoceses se matan por unos metros de tierra.
Pero en Nochebuena, ocurre lo impensable. Un tenor alemán empieza a cantar «Stille Nacht» (Noche de Paz). Al otro lado, las gaitas escocesas le responden. Sin órdenes de sus superiores, los soldados salen de las trincheras desarmados para compartir chocolate, cigarrillos y jugar al fútbol. Un paréntesis de humanidad en medio del infierno.
La propaganda de guerra presentaba al enemigo como monstruos. La película muestra cómo, al verse cara a cara, descubren que son iguales: tienen fotos de sus esposas, frío y miedo. La tregua rompe la narrativa oficial del odio.
Enemigos rezando juntos en latín.
Chocolate alemán por champán francés.
«La confraternización es traición.»
La película no tiene un final feliz. Los soldados que participaron en la tregua fueron castigados por sus gobiernos. Fueron dispersados y enviados a frentes suicidas (Verdún) para evitar que «contaminaran» a otros con sus ideas de paz. Analiza la diferencia entre el patriotismo de los soldados y el nacionalismo de los generales.
El personaje de Nikolaus Sprink (el tenor) utiliza su voz para detener las balas. La música trasciende el idioma. La escena donde las gaitas acompañan su canto es el clímax emocional y artístico del film.