
En la bulliciosa Nueva York de los años 80, habitada enteramente por animales antropomórficos, DOG vive una vida solitaria y monótona. Cansado de ver la televisión solo, decide comprar por correo un robot de compañía.
Pronto, DOG y ROBOT se vuelven inseparables, compartiendo paseos por Central Park, perritos calientes y patinaje sobre ruedas al ritmo de September. Sin embargo, en una excursión a la playa a finales de verano, ROBOT se oxida y no puede moverse. DOG se ve obligado a dejarlo atrás temporalmente… pero la playa cierra hasta el año siguiente. Comienza así un largo invierno de separación donde ambos soñarán el uno con el otro, aprendiendo dolorosas y hermosas lecciones sobre cómo las relaciones nos cambian para siempre, aunque no duren toda la vida.
Gestión del duelo y la pérdida. Aceptar que algunas amistades (o primeros amores) terminan por circunstancias de la vida, y aprender a «dejar ir» (el final de la película) de forma sana y no tóxica.
Narrativa puramente visual. La película no tiene un solo diálogo. Obliga al alumno a «leer» la imagen: lenguaje corporal, montaje, ritmo, diseño de producción (La Línea Clara europea) y uso narrativo de la música.
La adaptación. Cómo trasladar una novela gráfica (de Sara Varon) al formato cinematográfico. El uso de los «sueños» (surrealismo) como recurso literario para expresar deseos y miedos profundos.

DOG debe dejar a ROBOT oxidado en la arena. La barrera física (la valla de la playa cerrada) actúa como metáfora de las circunstancias incontrolables de la vida que a veces nos separan de la gente que queremos.

El desenlace más maduro de la animación moderna. ROBOT (reconstruido y con nuevo dueño) ve a DOG (con un nuevo robot). En lugar de interrumpir sus nuevas vidas, bailan juntos a la distancia. Amar es también saber soltar.
Al no haber diálogos, los alumnos proyectan sus propias experiencias sobre los personajes. Lo que para un niño de 10 años es «la historia de un amigo que se pierde», para un adolescente es la «ruptura de su primer amor».
Durante el invierno, DOG intenta reemplazar a ROBOT desesperadamente (conecta con el muñeco de nieve, el pato). Muestra la incapacidad de la sociedad actual para estar solos y nuestra urgencia por «llenar vacíos» en lugar de sanar.
ROBOT queda desmembrado en el desguace. El mapache (Rascal) lo encuentra, no como chatarra, sino como alguien a quien reconstruir y dar una segunda vida. Enseña que de los momentos más rotos, nacen nuevas oportunidades.
La canción de Earth, Wind & Fire actúa como el cordón umbilical emocional entre ambos. Ideal para trabajar en clase de Música cómo las canciones actúan como «anclas de memoria» en la neurobiología humana.
Hollywood nos enseña que los protagonistas siempre acaban juntos. Pablo Berger rompe esto: DOG y ROBOT no se reencuentran físicamente, pero ambos son felices gracias a lo que aprendieron el uno del otro. Amor sano vs posesión.
Correo de los Lectores