
Un abuelo visita a su nieto enfermo para leerle un libro. Aunque el niño se resiste al principio («¿Es un libro de besos?»), pronto queda atrapado en la historia de Buttercup, una joven que cree haber perdido a su amor verdadero, Westley, a manos del temible Pirata Roberts.
Es una aventura llena de esgrima, combates, torturas, gigantes, milagros y, sí, un poco de besos. Pero sobre todo, es una brillante sátira que se ríe de los cuentos de hadas mientras celebra lo mejor de ellos.
El «cuento dentro del cuento». Cómo el abuelo interrumpe la narración para comentar la acción con el nieto. Narrativa posmoderna.
Lealtad y Honor. Íñigo Montoya dedica su vida a vengar a su padre, pero ¿qué pasa después de la venganza?
Deconstrucción del género de «Capa y Espada». El héroe no es perfecto y la princesa no es (siempre) pasiva.

«Eres maravilloso». «Gracias, he trabajado duro». Un duelo basado en el respeto mutuo y la deportividad, no en el odio.

Una lección sobre la arrogancia intelectual. Vizzini cree ser el más listo, pero pierde por sobreanalizar la situación.
No es solo romanticismo. Es la fuerza más poderosa del mundo (capaz de revivir a los casi-muertos). Se manifiesta en la frase «Como desees» (servicio al otro).
Íñigo consigue su venganza, pero luego pregunta: «¿Y ahora qué?». Nos enseña que la venganza no da propósito a la vida, hay que buscar algo más.
La película se ríe de los tópicos (el héroe perfecto, la damisela en apuros, el villano cobarde) pero los respeta. Es una «carta de amor» a los cuentos.
La historia marco (el abuelo y el niño) muestra cómo los libros pueden conectar generaciones y abrir la mente, incluso a los niños pegados a los videojuegos.
Westley sobrevive al Pantano de Fuego, a la tortura y a la muerte. «La vida es dolor, alteza. Quien diga lo contrario, intenta venderle algo».
Tertulia Literaria